Los rikishi también quieren poner su granito de arena para contribuir a la promoción de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, aunque el deporte nacional japonés no forme parte del programa olímpico.

Este miércoles, 70 luchadores de Makuuchi y Juryo, entre ellos los cuatro yokozuna, participaron en el Ozumo Beyond 2020 Basho, un proyecto auspiciado por el gobierno japonés dirigido a neófitos y aficionados del sumo que por segundo año consecutivo tenía lugar en el Kokugikan de Ryogoku.

Los rikishi, vestidos con llamativos kimono, llenaron los exteriores de la principal sede del sumo e hicieron las delicias de unos 4.000 espectadores, entre los que repartieron saludos, abrazos, autógrafos y selfies.

El evento, al que sólo se podía acceder por invitación, incluyó varios acontecimientos, como megafonía en inglés y transmisión en directo con subtítulos, además de facilitar el acceso para discapacitados en silla de ruedas e invidentes con perros guía. Esta experiencia única alejó por momentos de los invitados de la situación actual del sumo, permitiéndoles olvidar las lesiones que rodean últimamente a los principales rikishi de la División Makushita y que tantos quebraderos de cabeza han dado a los dirigentes de la Kyokai.

El dohyo se convirtió en un escenario donde niños vestidos con mawashi simulaban enfrentarse a los rikishi, mientras luchadores de categorías inferiores entonaban cánticos de sumo.

El año pasado, cuando la NSK organizó este evento por primera vez, la ceremonia sandan-gamae fue realizada por dos yokozuna por primera vez en 21 años. Este año, Hakuho y Kisenosato tuvieron el raro privilegiado de demostrar su estilo en este ritual de 3 posturas.

Tras participar en su primer sandan-gamae, que sólo se realiza en ocasiones especiales, el yokozuna Hakuho confesaba que nunca antes había experimentado un "subidón" de adrenalina parecido. "Era la primera vez que lo hacía y estaba nervioso, pero ha sido una buena experiencia", confesaba un Hakuho que confirmó su participación en el último minuto. "Es magnífico que los Juegos Olímpicos vuelvan a Tokio, y no podría haberse producido en un momento mejor. Espero seguir estando en activo hasta 2020", señalaba Hakuho, cuyo padre fue el primer medallista olímpico de Mongolia en lucha libre, en 1968, y que también participó en los JJJOO de Tokio 1964.

Por su parte, el yokozuna Kisenosato dijo que recordaba haber visto este ritual en fotografías hace años y que se sentía muy feliz de haber podido participar en dicha tradición. "Es todo un honor. Había gente de todas las edades y es bonito compartir con ellos la tradición del sumo. También está el torneo, claro, pero poder ver cosas como el sandan-gamae es distinto. Espero que esto ayude a que más gente se interese por el sumo".

El evento de un día se realizó como experiencia piloto por parte del gobierno japonés, dentro de las actividades encaminadas a atraer más visitantes extranjeros y hacer de los Juegos de 2020 un éxito económico.

El relaciones públicas de la NSK, Kasugano oyakata, que tomó la palabra en el dohyo antes de que un cantante con autismo entonara el himno nacional, expresió su satisfacción por ver a tantos reunidos en torno al sumo y por la oportunidad de poder compartir con todo el mundo la cultura y las tradiciones japonesas. "A través del sumo creemos que podemos promocionar otros preciosos elementos de nuestra cultura y continuar ese amicamino hacia los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de 2020".